Se trata de una toxina producida por una bacteria que causa relajación muscular. En medicina tiene varios usos y en dermatología la utilizamos principalmente para mejorar las líneas de expresión, ya que cuando relajamos un músculo hacemos que otros se contraigan y den un aspecto más liso a las arrugas.

En general es un procedimiento muy bien tolerado, se aplica directamente con una aguja fina y el paciente debe evitar acostarse en las siguientes 4 horas y masajear la zona de aplicación. La dosis de toxina utilizada depende del tipo de líneas de expresión que tenga cada paciente y de la fuerza muscular del mismo.

El efecto se ve a los pocos días, 7-10 días, momento en el cual se da una segunda revisión y se realiza un “retoque” si es necesario. La toxina tiene un efecto temporal (aproximadamente 3-6 meses). Dentro de las posibles complicaciones del procedimiento están la aparición de “morados” o equimosis temporales y dolor de cabeza el día de la aplicación. En CLINIDERMA valoramos cada paciente para resolver sus dudas y expectativas sobre este procedimiento.

¿QUÉ TRATAMOS?
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Rejuvenecimiento Facial
PREGUNTAS FRECUENTES

La toxina puede aplicarse en hombres y mujeres que deseen suavizar las líneas de expresión de la cara. Estas líneas comienzan a aparecer en muchas personas desde edades tempranas (25 años) y aplicar la toxina previene que no se profundicen o marque más a largo plazo.

No, es una creencia común. La toxina bloquea temporalmente la comunicación de los nervios y músculos. La duración varía entre 4-6 meses y al terminar su efecto el paciente recupera el movimiento muscular que tenía previo a la aplicación y aparecen las mismas arrugas que presentaba antes.

Muchas personas confunden los efectos de la toxina botulínica con las complicaciones de los biopolímeros que se aplicaban hace muchos años. La toxina no cambia las facciones ni modifica el volumen de la cara. Simplemente suaviza las arrugas de manera temporal y reversible.