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Toxina botulinica, Toxina botulínica, Cliniderma 🥇

toxina botulínica

Dermatología avanzada en manos expertas

CONOCE MÁS SOBRE LA
TOXINA DE BOTULÍNICA

Se trata de una toxina producida por una bacteria que causa relajación muscular. En medicina tiene varios usos y en dermatología la utilizamos principalmente para mejorar las líneas de expresión, ya que cuando relajamos un músculo hacemos que otros se contraigan y den un aspecto más liso a las arrugas.

En general es un procedimiento muy bien tolerado, se aplica directamente con una aguja fina y el paciente debe evitar acostarse en las siguientes 4 horas y masajear la zona de aplicación. La dosis de toxina utilizada depende del tipo de líneas de expresión que tenga cada paciente y de la fuerza muscular del mismo.

El efecto se ve a los pocos días, 7-10 días, momento en el cual se da una segunda revisión y se realiza un “retoque” si es necesario. La toxina tiene un efecto temporal (aproximadamente 3-6 meses). Dentro de las posibles complicaciones del procedimiento están la aparición de “morados” o equimosis temporales y dolor de cabeza el día de la aplicación. En CLINIDERMA valoramos cada paciente para resolver sus dudas y expectativas sobre este procedimiento.

¿QUÉ TRATAMOS CON LA TOXINA BOTULÍNICA?

¿POR QUÉ APLICARNOS TOXINA BOTULÍNICA

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PREGUNTAS FRECUENTES

La toxina botulínica es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Su uso a nivel médico está muy extendido en diferentes especialidades como la oftalmología, neurología, rehabilitación y dermatología.

No, es una creencia común. La toxina bloquea temporalmente la comunicación de los nervios y músculos. La duración varía entre 4-6 meses y al terminar su efecto el paciente recupera el movimiento muscular que tenía previo a la aplicación y aparecen las mismas arrugas que presentaba antes.

Muchas personas confunden los efectos de la toxina botulínica con las complicaciones de los biopolímeros que se aplicaban hace muchos años. La toxina no cambia las facciones ni modifica el volumen de la cara. Simplemente suaviza las arrugas de manera temporal y reversible.

La toxina puede aplicarse en hombres y mujeres que deseen suavizar las líneas de expresión de la cara. Estas líneas comienzan a aparecer en muchas personas desde edades tempranas (25 años) y aplicar la toxina previene que no se profundicen o marque más a largo plazo.

Su indicación principal es el tratamiento de las arrugas de expresión del tercio superior de la cara. Las arrugas del tercio superior de la cara son las que se generan con la contracción de los músculos faciales en la frente, el entrecejo y la zona periocular externa (“las patas de gallo”).
El resultado del tratamiento con botox es un aspecto más relajado y sereno, aportando más belleza al rostro.

La toxina botulínica produce la parálisis/relajación del músculo en el que se aplica. Las dosis usadas en medicina estética son muy bajas, insuficientes para provocar riesgo de toxicidad general en adultos. Podemos decir por tanto que en manos experimentadas y respetando las dosis recomendadas es un procedimiento seguro.

El efecto secundario más frecuente es la aparición de un pequeño hematoma en algún punto de inyección. Dicho hematoma se disimula fácilmente con maquillaje, que se puede aplicar a partir de las siguientes 24 horas.
Puede aparecer así mismo un pequeño edema o inflamación que desaparece de forma espontánea en pocos minutos, generalmente sin necesidad de tratamiento.

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