
Tratamiento del piso pélvico postparto
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La terapia de piso pélvico con INDIBA trabaja esa otra mitad del problema. Es radiofrecuencia de 448 kHz aplicada sobre el tejido: ayuda a reducir dolor e inflamación, mejorar la circulación, ablandar cicatrices y devolver elasticidad. No contrae el músculo. Lo prepara para que el entrenamiento funcione.
No todo piso pélvico necesita fortalecerse. Algunos necesitan justo lo contrario: soltarse. Cuando hay dolor, tensión muscular, cicatrices de parto o molestias que no ceden, entrenar el músculo sin resolver eso primero puede empeorar el cuadro.
INDIBA es radiofrecuencia monopolar de 448 kHz, en modo capacitivo y resistivo. La corriente moviliza los iones dentro y fuera de la célula y activa el metabolismo del tejido. Según la potencia que se aplique, produce dos efectos que se usan en momentos distintos del tratamiento:
Esa segunda parte es la clave en piso pélvico. Muchos cuadros se quedan atrapados en un círculo: fibrosis → inflamación → dolor → alteración funcional → más fibrosis. Mientras ese círculo siga girando, ningún ejercicio va a rendir. INDIBA busca romperlo.
INDIBA suele considerarse cuando el problema del piso pélvico tiene componente de dolor, tensión o tejido, y no solo de debilidad. Puede estar indicada en:
Antes de iniciar, se realiza una consulta especializada para diferenciar si tu caso es de hipertonía (exceso de tensión) o de hipotonía (debilidad), revisar cicatrices, descartar infecciones o contraindicaciones y definir el plan. Esa distinción cambia por completo el tratamiento.
Es un procedimiento ambulatorio, no invasivo y sin anestesia. Se realiza en consultorio.
El plan se define después de la consulta. Generalmente, se trabaja con una o dos sesiones semanales, cortas pero consistentes.
El alivio del dolor y la sensación de menos tensión suelen ser lo primero que se percibe. Los cambios en cicatrices, elasticidad y función muscular llegan después, porque el tejido necesita tiempo para remodelarse.
Un punto importante: INDIBA rara vez se usa sola. La evidencia y la práctica clínica apuntan a que funciona como parte de un plan —con evaluación, terapia manual cuando corresponde, entrenamiento muscular y seguimiento— y no como sesiones sueltas. Si alguien te ofrece INDIBA como solución única para el piso pélvico, desconfía.
Los resultados varían según el diagnóstico, el tiempo de evolución y la respuesta individual.
Son dos tecnologías que hacen cosas opuestas, y por eso se complementan tan bien.
Confundirlas tiene consecuencias reales. Si tu piso pélvico está hipertónico —demasiado tenso— y lo primero que haces es entrenarlo, puedes aumentar el dolor en vez de resolverlo. Ese es uno de los motivos por los que muchas pacientes llevan años haciendo Kegels sin mejorar: el problema nunca fue de fuerza.
Por eso en Cliniderma el abordaje integral primero relaja los músculos tensos y después los entrena. La consulta inicial existe justamente para saber en qué punto estás tú.
El piso pélvico es un grupo de músculos del que rara vez se habla, y muchas personas conviven años con dolor, escapes o molestias en relaciones sin mencionarlo en ninguna consulta.
En Cliniderma encuentras:
Nuestro objetivo es que recuperes control, comodidad y bienestar con un plan seguro y realista.
No directamente. INDIBA no contrae el músculo: trabaja el tejido. Reduce dolor e inflamación, suelta tensión, mejora cicatrices y circulación. Si tu problema es de fuerza pura, la herramienta es la estimulación magnética funcional o el entrenamiento dirigido. INDIBA suele ser el paso previo o el complemento.
Hacen cosas opuestas. La estimulación magnética genera contracciones para ganar fuerza: es entrenar. INDIBA trabaja sobre el tejido para bajar dolor y tensión: es relajar y preparar. En muchos planes se usan las dos, en ese orden.
Es una de sus indicaciones más establecidas en fisioterapia de suelo pélvico. Puede ayudar en cuadros de hipertonía, contracturas, dispareunia, vulvodinia o dolor asociado a cicatrices, siempre dentro de un plan integral y tras una valoración adecuada.
Sí, es uno de los usos más frecuentes. Puede ayudar a mejorar la elasticidad y la movilidad de cicatrices de episiotomía, desgarro perineal o cesárea, y a reducir la sensibilidad dolorosa asociada.
Son lo contrario, y confundirlas es el error más costoso en piso pélvico. La hipertonía es exceso de tensión: el músculo no se relaja. La hipotonía es debilidad: al músculo le falta fuerza. Ambas pueden dar síntomas parecidos, pero el tratamiento es opuesto. Por eso la valoración previa no es un trámite.
No debería. Se siente calor progresivo y controlado. La intensidad se ajusta a tu tolerancia durante la sesión. De hecho, una de sus ventajas es que permite trabajar zonas dolorosas sin irritarlas más. Si aparece dolor, debe informarse al especialista.
Depende del caso. Puede aplicarse de forma superficial o con electrodo intracavitario, según lo que requiera tu diagnóstico. Se te explica antes y se decide contigo.
Depende del diagnóstico, el tiempo de evolución y tu respuesta. En general se trabaja con una o dos sesiones semanales durante algunas semanas. El plan se define después de la valoración.
El alivio del dolor y la menor tensión suelen percibirse primero. Los cambios en cicatrices, elasticidad y función llegan después, porque el tejido necesita tiempo para remodelarse. La respuesta varía entre pacientes.
Es uno de sus escenarios habituales: cicatriz de episiotomía o desgarro, cicatriz de cesárea, diástasis abdominal y dolor posparto. El momento de inicio lo define tu especialista según tu recuperación.
Sí. Se usa en dolor pélvico crónico masculino, prostatitis no bacteriana, tensión perineal y molestias tras cirugía urológica. El piso pélvico no es un tema exclusivamente femenino.
La radiofrecuencia no está indicada en embarazo ni en presencia de marcapasos u otros dispositivos electrónicos implantados, entre otras condiciones. Tampoco se aplica sobre infecciones activas. En la valoración se revisan tus antecedentes para confirmar si puedes realizarlo.
Sí, y es la parte más importante. Sin saber si tu piso pélvico está tenso o débil, cualquier tratamiento es una apuesta. La evaluación define el diagnóstico, descarta contraindicaciones y arma el plan.

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