La llegada del buen tiempo siempre trae consigo una preocupación frecuente en la consulta pediátrica: la relación entre los bebés y el sol. Aunque la luz solar es necesaria para la síntesis de vitamina D, la piel infantil es inmadura, extremadamente vulnerable y tiene «memoria», por lo que requiere protocolos de seguridad estrictos desde el nacimiento. A continuación, detallamos cómo gestionar esta exposición sin correr riesgos.
El primer factor a considerar es la etapa de desarrollo de tu hijo, ya que las medidas de seguridad cambian drásticamente a los seis meses.
No basta con aplicar crema; la gestión del tiempo y la ropa son las barreras más efectivas contra la radiación UV.
El entorno juega un papel crucial. El agua y la arena actúan como espejos, reflejando los rayos y aumentando el riesgo de quemaduras.
Exponer a los bebés y el sol con precaución puede ser beneficioso, pero el daño solar es acumulativo. Las quemaduras solares durante la infancia pueden duplicar el riesgo de desarrollar melanoma en la edad adulta. Siguiendo estos consejos, garantizas que tu pequeño disfrute del aire libre de forma segura. Ante cualquier duda sobre el tipo de piel de tu hijo, consulta siempre con tu pediatra para obtener recomendaciones personalizadas.

Estas son las 5 cosas que debes saber para cuidar tu piel si tienes más de 50 años. Cuidados, recomendaciones y como tratarlos.

El cigarrillo sí afecta la piel, pues cuando fumamos se disminuye la oxigenación de las células y se genera liberación de radicales libres (los radicales libres contribuyen al proceso del envejecimiento cuando toman el electrón que les hace falta de las células del tejido colágeno de la piel logrando así que la piel pierda su elasticidad y luzca más seca y arrugada).