El proceso de envejecimiento facial se ve determinado por diferentes factores tales como el tipo de piel, las diferentes exposiciones ambientales a las que nos sometemos, el cuidado de nuestra piel y la edad de inicio del mismo.

Los 20 años es la edad ideal que todos quisiéramos conservar al menos en cuanto al aspecto de nuestros volúmenes faciales. Esta es una edad en la que perdemos la redondez de la cara infantil y empezamos a “afinar” nuestras facciones. Sin embargo, esta pérdida progresiva de volumen NO se detiene, continúa y es lo que intentamos combatir.

¿Sabías que nos envejecemos de arriba hacia abajo y de afuera hacia dentro? Esto hace que lo que en una época tuvimos de pómulos se pierdan progresivamente hacia abajo y adentro dándole peso a las mejillas y marcando los surcos nasogeninanos. Lo que debemos hacer entonces es darle soporte a nuestra estructura facial, mejorar la calidad de nuestros tejidos como la piel y ligamentos.

Estas mejorías muchas veces las podemos conseguir progresivamente mediante el uso de diferentes técnicas mínimamente invasivas como los rellenos o fillers, suturas de sustentación (hilos tensores) y tecnologías temporalmente incapacitantes como el láser fraccionado de Co2 o la radiofrecuencia fraccionada, sin embargo, muchos de nuestros pacientes no quieren tratamientos incapacitantes, dolorosos o invasivos, y es entendible, todos tenemos un umbral del dolor diferente y muchas veces presentamos miedo desmedido a lo desconocido.

Para estos pacientes en Cliniderma contamos con diferentes alternativas no invasivas que podemos empezar a utilizar como prevención del envejecimiento en pacientes jóvenes y como tratamiento en pacientes mayores.

La micropunción eléctrica, también conocida como microagujas o nanopore®, es una alternativa excelente para aquellos pacientes que quieren mejorar el aspecto superficial de la piel; enrojece un par de días, pero no de manera incapacitante y el nivel de tolerancia es alto.

La radiofrecuencia multipolar es una tecnología no invasiva que causa una sensación de confort al paciente. Es una corriente que se transmite en forma de calor, estimulando la producción de colágeno y elastina, proteínas clave en el proceso de rejuvenecimiento cutáneo. Esta tecnología nos ayuda no solo a mejorar el aspecto superficial de la piel, sino que también nos permite obtener un efecto de lifting o levantamiento.

La terapia de regeneración celular es un protocolo no invasivo, no doloroso y no incapacitante que permite “resetear” las células mediante una transferencia eléctrica. Si recordamos nuestra época de estudiantes, cuando teníamos que estudiar la célula animal podemos recordar que esta cuenta con una membrana en la que ingresan y salen diferentes iones que le confieren características eléctricas, pues esta terapia hace que el funcionamiento celular mejore, por eso se traduce en mejoría del aspecto y tensado de la piel, además de mejorar condiciones inflamatorias crónicas de la misma como el acné y la rosácea. 

Lo más importante de todo lo que acabo de contar es que en Cliniderma tienes el acompañamiento de un equipo médico especializado en Dermatología Estética para poder guiarte en la elección del tratamiento más apropiado para tu tipo de piel pero que se adapte y respete tus miedos y expectativas.

Claudia Carvajal M.
Médica Dermatóloga en Cliniderma

Para conocer más sobre rejuvenecimiento facial visita: https://cliniderma.com.co/ofertas/rejuvenecimiento-facial-ad/


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